Un Estudio Comparado del plan de desarrollo de BOGOTA HUMANA y BOGOTA PARA TODOS

 

 

Por Gustavo Petro

El Plan de desarrollo de Peñalosa presentado al concejo es una buena oportunidad para hacer un estudio comparativo y observar lo que ganaría la ciudad, lo que perdería, la continuidad de programas ya establecidos, su suspensión, la aparición de nuevos programas, y algo fundamental para quienes actuamos protagónicamente en Bogotá Humana y la quisimos: la visibilización de sus resultados y su comparación con los propuestos ahora.

La superación de la segregación social. El primer eje de la Bogotá Humana

El plan de Peñalosa no se plantea un objetivo específico de reducción de la pobreza multidimensional. Bogotá Humana redujo la pobreza multidimensional de 841.000 personas del 2011 a 368.000 personas en el 2015. Una cifra así muestra con mucha claridad que la profundización de las políticas sociales que implementamos podría llevar la pobreza multidimensional a cero en los próximos cuatro años. Pero el plan de Peñalosa tiene un profundo silencio al respecto.

Bogotá cada vez verá más que su población envejecida aumenta. La nueva pobreza surgirá de las personas que envejecen y no tienen pensión. Heredamos el gran fracaso del sistema pensional colombiano que no garantizó ni garantiza el derecho a la pensión. Por eso se crearon los bonos de ayuda pensional financiados con el presupuesto distrital. Bogotá Humana pasó de 50.000 personas de la tercera edad atendida con bonos de ayuda pensional en el 2011 a 130.000 en el 2015, es decir un incremento del  160%, “Bogotá Mejor para Todos” solo propone un incremento del 9% para el 2019. Una meta insuficiente dado que aún existe un gran déficit de atención, y las personas que ingresan a la tercera edad lo hacen a una tasa altísima de crecimiento. La meta no logra siquiera alcanzar esta tasa.

En primera infancia: se plantea una meta para el 2019 de 83.000 niños atendidos en preescolares en la secretaria de educación, estos niños son los que van de tres a cinco años de edad. Nosotros llegamos a una matrícula de 87.000 en 2015; es decir que Peñalosa plantea una clara disminución de cupos preescolares cuando aún hay déficit.

Y respecto a los niños que se atienden integralmente en la secretaria de integración social, menores de tres años, empieza el gobierno de “Recuperar a Bogotá” por pervertir la cifra del 2015: la disminuye en 50.000 niños que desaparecen sin explicación. Solo pone como línea base 122.000 niños. Lo que en realidad han hecho es despedir personal profesional que visitaba los hogares y han disminuido la cobertura de atención. El procedimiento le permite poner como meta del plan de atención a la primera infancia 203.000 niños atendidos en el 2019 de cero a cinco años, es decir 50.000 niños menos que en el 2015.

La disminución de la cobertura tanto del programa ámbito familiar como del preescolar en educación inicia un proceso de marchitamiento a través de su tercerización, es decir privatización, como hace el ICBF en el país, sin ampliar la cobertura de atención. Aún existe un déficit de atención en la primera infancia, lograr cobertura total y aumentar la calidad del servicio es fundamental para la calidad educativa y la convivencia social en el largo plazo. El cuidado integral de la primera infancia es una orden de la Constitución y es la política de seguridad de largo plazo más eficaz de toda sociedad.

Peñalosa plantea bajar en cuatro puntos la tasa de trabajo infantil ampliada y tres puntos la tasa de embarazo adolescente. Nosotros bajamos la tasa de trabajo infantil estricta en tres puntos.  Para una prensa y un concejo falto de investigación, pasa desapercibido que diferencia la tasa ampliada de la estricta en el trabajo infantil. Es muchísimo más importante reducir la estricta, dado que mientras esta son jornadas laborales completas, aquella, la ampliada, es trabajo infantil esporádico. La propuesta de Peñalosa es pasar de una tasa ampliada de 11,9, dato del 2014, no del 2015, a una de 7,9 . En el 2015 tuvimos una tasa de trabajo infantil ampliada de 9,6.  Es decir solo disminuye la tasa en 1,9 puntos de tasa con criterio ampliado que es mucho menos que lo que ya había logrado la Bogotá Humana. Es importante que la ciudadanía sepa que los tres puntos de reducción de la tasa de trabajo infantil estricto que hizo Bogotá equivale a 40.000 niños que dejaron de trabajar en mi periodo, ni todas las ciudades sumadas de Colombia lograron esa meta, al contrario Barranquilla, por ejemplo, fue la ciudad que más subió el trabajo infantil con más de 6.000 niños

En cuanto al embarazo adolescente, Bogotá Humana logró bajar de 20.000 casos 2011 a 15.000 casos en 2015, la reducción en tres puntos de la tasa de embarazo es claramente insuficiente. La la tasa de embarazo adolescente está en función de la pertinencia y la calidad de la educación.

Veamos las metas en el sector educativo:

Peñalosa plantea pasar del 97 al 100% la cobertura bruta y del 89.5 al 95% la cobertura neta en el sistema escolar y reducir al 1.5% la tasa de deserción escolar, nosotros la dejamos en 2015 en el 2,3% con una reducción sustancial respecto al 2011 que fue de 3,9.

Para ello Peñalosa planea construir 30 colegios nuevos y dice que nosotros no hicimos ninguno, y coloca como meta dejar la jornada única en un 30% del total de estudiantes, nosotros la dejamos en 253.000 estudiantes en 2015 cuando la recibimos con 26.000 estudiantes en 2011.

Es sumamente preocupante la inconsistencia de las cifras del nuevo proyecto de Plan de Desarrollo. Si solo tenemos un 3% de déficit bruto escolar, para qué hacemos 30 colegios nuevos?, es decir un 8% más de colegios, que se entienden como entidades jurídicas diferentes. El déficit bruto, y las necesidades de un incremento de la jornada única se cubren con infraestructura nueva de los colegios existentes, incluso en las zonas de reciente urbanización. Un colegio, como entidad jurídica, puede tener sedes nuevas, sin crear nueva burocracia administrativa.

En las zonas de Usme, o el occidente de Bogotá urbanizadas recientemente, se necesitan ampliaciones muy importantes de los colegios existentes, y en las zonas desocupadas del centro con colegios desocupados bien se podrían transformar en sedes universitarias de la Distrital y ampliar sus cupos de educación superior.

Puede parecer un poco insustancial la discusión de las diferencias entre hacer un colegio nuevo o hacer sedes nuevas separadas geográficamente para un colegio ya existente, al final daría lo mismo en términos de cobertura, pero creo que el asunto tiene otra significación.

O Peñalosa quiere ocultar el logro en infraestructura nueva alcanzado en Bogotá Humana, para colocar como línea base del 2015 cero colegios nuevos, cosa que ha sido repetida una y otra vez por los medios de comunicación, desconociendo que “Bogotá Humana” entregó: 25 sedes nuevas  y 23 en construcción, algo que no había logrado ningún gobierno anterior.

O la obsesión de Peñalosa por crear entidades jurídicas nuevas en el entorno escolar tiene que ver más con su intención de entregar infraestructura escolar a entidades privadas a través de la concesión y profundizar su propuesta de privatización de la educación.

Una infraestructura nueva adicional de un colegio existente hace lo mismo que un colegio nuevo con infraestructura nueva, pero tiene la misma administración del colegio existente y no necesita una nueva. Solo crear instituciones jurídicas nuevas, implica nuevas administracuiones, y estas pueden ser privadas. Es claro que aquí la administración va hacia una mayor privatización de la educación escolar

El impacto que esta política tiene sobre la jornada única corrobora mis palabras. la infraestructura nueva dado que ya no tiene mucho sentido en términos de cobertura, sirve es para ampliar las horas de estudios de los estudiantes. La Reforma educativa que redujo los recursos potenciales de la educación en Colombia de Pastrana y Uribe, redujo el tiempo de estudio de ocho horas, jornada completa, a 5 horas, media jornada, y acabó con la calidad educativa de los colegios públicos del país. Bogotá humana decidió con los recursos del presupuesto distrital rehacer la jornada completa y llegó a 253.000 estudiantes en jornada única de 840.000 estudiantes en total, es decir un 30% del total, cuando en el 2011 solo habían 26.000 estudiantes. Pues bien, el plan de Peñalosa mantiene esta misma meta para el 2019, la jornada única no aumenta, y lo único que propone es llevar a un 35% de los estudiantes, entre aquellos que no se benefician de jornada única, a algunas extensiones como salidas pedagógicas, etc.

La pregunta que asoma es entonces, si no aumenta la jornada única que implica más infraestructura escolar, y tampoco aumenta la matricula total, dado el cambio demográfico de la ciudad, entonces para qué son los colegios nuevos? Para trasladar estudiantes de colegios públicos a colegios bajo administración privada?

Peñalosa plantea crear 25.000 nuevos cupos universitarios, dice que nosotros creamos 3.900 para el 2015, en realidad creamos 5.000 cupos; pero Peñalosa no aclara si es una cohorte inicial, numero de estudiantes que ingresan a primer semestre, lo cual significaría en cuatro años una universidad de por lo menos 125.000 estudiantes. Un esfuerzo que podría valer 700.000 millones al año a partir del quinto año, y que es además, lo que Bogotá necesita; o la cifra del nuevo plan, no es de una cohorte inicial, sino un total por los cuatro años lo cual significaría que solo se propone mantener el esfuerzo de la Bogotá Humana sin ampliarlo, los 5.000 cupos de la cohorte inicial de Bogotá humana de mantenerse, se vuelven 20,000 estudiantes al pasar los semestres y la infraestructura para ello pues ya fue contratada por mi administración en el 2015 y no implica mayores esfuerzos financieros de la nueva administración.

El plan de Peñalosa plantea bajar la mortalidad infantil de menores de un año a 8.16 por cada diez mil nacidos vivos en el 2019, dice que nosotros obtuvimos una tasa de mortalidad de 9,6 en el 2014, y coloca esa cifra como línea base. Desconoce por completo el resultado del 2015, que es la verdadera línea base y que fue de 8,3 niños muertos por cada diez mil nacidos vivos. Nosotros recibimos la ciudad con una tasa de mortalidad infantil de 11,9

Pasar de 8,3 2015 a 8,16 en 2019 cuando “Bogotá Humana” la bajó del 11,9 al 8,3 es absolutamente insuficiente. Prácticamente el Distrito renuncia a reducir la tasa de mortalidad infantil para menores de un año.

No se plantea un objetivo de reducción de la tasa distrital de mortalidad materna, solo busca el nuevo plan disminuir diferencias entre localidades

Ahora bien el plan no menciona que pasa con los 10.000 cupos de los jóvenes en riesgo de delincuencia que sosteníamos con un ingreso de 800.000 pesos mensuales a cambio de su estudio, llegó a más de 5.000 cupos en el SENA, programa que redujo sustancialmente la inseguridad en el centro, ni qué pasará con la política nutricional para colegios, jardines o familias en vulnerabilidad

El eje de adaptar la ciudad ante el cambio climático y mitigarlo.

Este eje del plan Bogotá Humana ya no es un eje del Plan de Peñalosa, pero a final de mi gobierno se decretó un plan de gestión del Cambio Climático, con perspectivas hasta el 2050, que no fue tenido en cuenta en la elaboración del nuevo proyecto de plan de desarrollo.

El plan de Peñalosa busca pasar de 27.876 toneladas mensuales de residuos reciclados que alcanzamos en 2015 a 36.740 en 2019. El programa de reciclaje debería tener una meta más ambiciosa para el 2019, dado el Plan de gestión de cambio climático que firmé como decreto en diciembre del 2015 y que es nuestro compromiso con la humanidad y la vida en el planeta. Este plan estipula llegar para el 2020 a reutilizar todo el material potencialmente reciclable, que conjuntamente con una reutilización del 25% de escombros nos daría una reducción de un millón de toneladas de CO2 equivalente de las cuatro millones de toneladas que se proponen para esa fecha. Sin esta meta no cumplimos el plan de mitigación del cambio climático.

Aumentar en 300 toneladas diarias los residuos para aprovechamiento es una meta absurda respecto al desafío del plan de gestión del cambio climático que sigue siendo vigente en el ordenamiento jurídico distrital. Ahora cumplir el plan de gestión del cambio climático implica para el 2020 reducir sustancialmente, a la mitad, los residuos depositados en el relleno, es decir reducir sustancialmente los ingresos de empresas privadas tradicionales de aseo, e incluso de la pública que Peñalosa piensa privatizar.

Plantea Peñalosa pasar de 36.000 luminarias que cambiamos por nuevas tecnologías LED y otras nuevas tecnologías eficientes, a 152.000 luminarias, la mitad de todo el alumbrado público, meta loable si no se financia por una contribución regresiva, pero respecto al plan de gestión de riesgos del cambio climático en cuanto a eficiencia energética insuficiente, dado que este tiene otras metas concomitantes que no aparecen: la sustitución progresiva de gas domiciliario por energía solar, meter a la EEB en generación de energía solar, disminuir pérdidas de agua en acueducto, y desarrollar la política de reutilización de aguas lluvias. En ninguno de estos temas encontramos metas en el nuevo plan de desarrollo, al contrario lo adelantado en gestión de aguas lluvias por Bogotá Humana fue suspendido en los primeros meses de gestión del nuevo gobierno.

La meta del Plan de Gestión de Cambio climático para el 2020 es plantar 3.000.000 millones de árboles y para el 2050 debemos haber plantado 22.000.000 millones de árboles. Solo así cumplimos, entre otras medidas, con los objetivos de reducir la emisión de CO2 equivalente por persona del nivel actual en Bogotá. Bogotá Humana solo logró sembrar 250.000 árboles. La priorización de recursos hacia las reservas naturales, su ampliación, las arborización urbana, y la transformación de la agricultura, por lo menos en un 25% hacia agricultura orgánica con sombrío, son indispensables para lograr un objetivo así.

Al contrario, la nueva administración está buscando destruir zonas de reserva e ir en contravía de este propósito del plan de gestión del cambio climático en Bogotá. En el Plan de Peñalosa no se establecen metas de arborización

En mejoramiento de vivienda se pasa de 3.785 que logramos al 2015 a 4.875 que lograrían en 2019, crece en importancia , pero el aumento es insuficiente si se quiere superar el déficit cualitativo de vivienda, qué es el más grande que tiene Bogotá. Aquí debería ponerse el mayor de los empeños de hábitat, después de la reubicación de familias en alto riesgo.

El reasentamiento de familias en alto riesgo, es el principal aspecto de una política de adaptación al cambio climático, nosotros llegamos a reubicar 7.491 familias a 2015, el nuevo plan plantea reubicar 4.000 familias a 2019. El plan de gestión del cambio climático en sus capítulos sobre la adaptación habla de 8.000 familias reasentadas para el 2020. La meta propuesta por Peñalosa es un absurdo. El empeoramiento de las condiciones climáticas previsibles y el riesgo a la vida que conlleva deberían ubicar aquí una meta muchísimo más ambiciosa y con más recursos. Toda la normatividad para el efecto fue construida por la Bogotá Humana. El plan de gestión del cambio climático nos obliga a recuperar ambientalmente para el 2020 el 30% de las áreas en riesgo objeto de reasentamiento de familias. El plan de Peñalosa no menciona este aspecto, ni lo financia.

El uso racional e intensivo del territorio es fundamental para adaptarnos al cambio climático. Y para ello el plan de hábitat y ordenamiento territorial es fundamental

Extrañamente el plan de Peñalosa no recoge para el déficit de vivienda las cifras de la encuesta multipropósito del DANE del 2015  para hacer su línea base, sino la hecha en el 2011. Si lo hiciera, tendría que reconocer los avances en disminución del déficit de vivienda de Bogotá Humana, pero además tendría que reconocer que no necesita urbanizar la reserva Thomas Van Der Hammen.

El déficit de vivienda cuantitativo es de 87.200 hogares para el 2014 que implica para solventarlo, utilizar 872 hectáreas, con una densidad de 100 viviendas por hectárea. El crecimiento de hogares de aquí al 2028 se calcula en 400.000 nuevos hogares es decir que por este concepto se necesitarán 4.000 hectáreas más. La ciudad tiene disponible de acuerdo al POT año 2.000 7,947 hectáreas y de acuerdo al POT de Bogotá Humana, suspendido pero vigente, 6.757 hectáreas.

Ni la reserva Forestal del Norte, ni los cerros orientales, ni los otros municipios, necesitan ser tocados para tener una ciudad sin déficit habitacional, por lo menos hasta el año 2028.

Una de las políticas fundamentales en la Gestión del cambio climático es la movilidad sostenible, es la que más puede aportar en la disminución de los gases efecto invernadero en la ciudad:

El plan de Peñalosa reconoce que mejoramos la malla vial y que llegamos en el 2015 a un 43% de  ella en estado bueno, era el 32% en el 2011, y se propone llevar este indicador al 50% en el 2019, es decir que disminuye el ritmo de mejoramiento que la Bogotá Humana logró. De casi 12 puntos de la malla  a solo 7. Aquí existe un peligro y es que el ritmo de rehabilitación termine siendo más bajo que el ritmo del deterioro  como ha sucedido durante todo el siglo XXI, excepto en mi gobierno.

El tiempo promedio de viaje en la ciudad, uno de los objetivos más importantes de una política pública de movilidad, que en el 2011 era de  62 minutos promedio, pasó a 56 minutos promedio en el 2014, según las encuestas de movilidad robustas del 2012 y 2015, y Peñalosa lo reconoce en su plan, pero coloca como objetivo para el 2019, los mismos 56 minutos.

Es decir que todo el plan de inversiones propuesto para movilidad, el mayor del plan, decenas de billones de pesos del erario, que incluye la privatización de la ETB, que sacrifica las metas sociales y climáticas, como ya vimos, es tan solo para mantener el tiempo promedio de viaje de lo(a)s bogotano(a)s alcanzado en el 2015. Esta es la mayor crítica a su propio plan de movilidad y el costo de no priorizar el metro, los tranvías, la rehabilitación y densificación residencial de la urbanización  del centro, la fibra óptica y el desestimulo al automóvil.

El plan de gestión del cambio climático en la ciudad suponía para el 2020 reducir en 800.000 toneladas de CO2 equivalente las emisiones previsibles por concepto de la movilidad en Bogotá.

Para ello se necesitaba aumentar el porcentaje de taxis eléctricos en la ciudad, realizar el salto tecnológico en buses tanto del SITP como en las troncales hacia vehículos eléctricos e híbridos en un porcentaje importante, desarrollar las cuatro líneas de metro ligero o tranvía, la línea de metro y los dos cables, prácticamente nada de estos objetivos aparece en el plan de desarrollo presentado. A pesar que tranvías, cables y metro no solo estaban diseñados, sino financiados, el nuevo gobierno decidió suspender este ambicioso plan de movilidad sostenible, uno de los mayores del mundo.

El que los tiempos promedios de viaje apenas se mantengan en el 2019 iguales a los del 2015, queda en duda. Indudablemente sistemas eléctricos como el metro, tranvías y cable no solo eran fundamentales para disminuir los gases efecto invernadero sino para mover más rápido  la población usuaria y disminuir los tiempos promedio de viaje respecto al 2015.

La renuncia a estos objetivos pasa factura en el plan. Adicionalmente, es altamente probable que al dejar de usar las tuneladoras subterráneas del metro, los trabajos en corredores férreos, hoy no utilizados, del tranvía, lleva de nuevo el trabajo de construcción a las troncales de buses en vías altamente congestionadas: séptima, 68, Boyacá, que pone en duda siquiera que se mantengan los promedios de viaje alcanzados en el 2015,  el cambio del modelo de transporte multimodal al unimodal de buses y la movilidad no sostenible y la expansión urbana de la ciudad propuesta, ayudará a que los tiempos de viaje promedio de los bogotanos, aumenten en vez de disminuir.

La tasa de homicidios en el 2011 fue de 22.1 por cada 100.000 habitantes, y pasó a 17,1 en el 2015, con tasas de 16,9 en 2012 y 16,4 en 2013. Peñalosa plantea llevarla a 15 en el 2019. Es decir que mientras Bogotá Humana redujo efectivamente el homicidio en un 28%, el plan de Peñalosa plantea reducirlo en un 12%, menos de la mitad de la intensidad que alcanzamos. Una verdadera confesión de impotencia de la política de seguridad expuesta.

Peñalosa se propone bajar la contaminación del aire de 48  a 43,2, nosotros lo recibimos en 52 en el 2011. Para ello tendría que extender el taxi eléctrico y cambiar Diésel por electricidad en el Transmilenio.

Y se plantea mejorar en condición de agua aceptable los ríos de Bogotá de 20km que alcanzamos en 2015 a 30km en 2019. Objetivo alcanzable si por fin se pueden usar los colectores Fucha, Tunjuelo, construidos y terminados en el 2012 e inactivos por orden judicial del magistrado Marcos Velilla.

El Plan de Gestión del cambio Climático proponía dadas las metas de reciclaje, eficiencia energética, eco urbanismo y arborización, reducir de la linea potencial, 4.000.000 de toneladas de CO2 equivalente con las que nos comprometimos con la humanidad para el 2020. Peñalosa solo propone reducir 800.000 toneladas de CO2 para el 2019. El 20% de lo que Bogotá necesita reducir en ese año en su compromiso con la humanidad.

El plan de Peñalosa no solo no cumple con los objetivos de inclusión social que Bogotá necesita sino que incumple de manera grave los objetivos de reducción de gases efecto invernadero y adaptación al cambio climático para salvar la vida en el territorio.

Es un plan para construir más troncales de buses para un negocio privado de productores y operadores de buses para una ciudad que demanda otras necesidades en el siglo XXI

EL MODELO DE SALUD PUBLICA PREVENTIVA DE BOGOTA ES UNA RESPUESTA EFICAZ Y CONTUNDENTE A LA CRISIS DE LA SALUD DE COLOMBIA

El cambio del modelo de Salud de Bogotá Humana por el de la Privatización de Peñalosa ha costado ya centenares de muertos en la ciudad.

En dias pasados el señor Morales, secretario de salud de Peñalosa decidió ocultar el enorme fracaso de su política de salud y del hecho de haber suspendido el modelo de salud pública preventivo y familiar que Bogotá Humana construyó para 3.800.000 personas ubicadas en las zonas de estrato uno y dos de la Ciudad.

El señor Morales no puede ocultar los cadáveres que ha dejado en la ciudad su política mercantil, que prioriza la salud de las EPS, la privatización, pero que descuida al ser humano.

!Su política se mide hoy en muertos!

Los que han muerto esperando una ambulancia, suspendió el servicio público de ellas. Los que han muerto en los hospitales pudiendo ser salvados si hubieran tenido los materiales para ello, el caso del hospital de Kennedy es dramático. El caso de los niños muertos por falta de salud preventiva.

Para tratar de ocultar los cadáveres, el secretario de salud miente sobre lo hecho en Bogotá Humana:

Dijo que dejamos los hospitales en desorden y déficit. Mentira, aquí usted ve la realidad financiera de los hospitales públicos.

Dijo que las emergencias estaban sobresaturadas y para ello firmó una emergencia que le permite la contratación directa. Mentiras. El secretario de salud falseo las cifras, dijo que el nivel de ocupación de las urgencias en Enero era de 250% y estaba, en realidad por debajo del 100%: el 73% que refleja el gran éxito del programa de salud pública preventiva y familiar “Territorios saludables” en descongestionar los hospitales.

Pero como no era un negocio para las EPS, decidió abortarlo, despidiendo más de cinco mil profesionales de la salud, a los que calificó memntirosamente, y con eco de la prensa privada, de nómina paralela.

Y dijo después que la muerte de los niños por ERA, casi 40 por encima del nivel de 2015, no era por la disolución del programa “Territorios Saludables” porque la mayoría de los niños eran del regimen contributivo y no subsidiado. Mentira. El programa “Territorios Saludables” benficiaba a 3.800.000 personas de manera permanente y no diferenciaba entre el regimen subsidiado o contributivo de la ley 100, no se pedía carnet de afiliación para atender a las personas. El programa cobijaba todo el regimen subsidiado, enriqueciendolo, y cobijaba la totalidad de la población en el contributivo, más de un 70% del total, de todo el estrato uno y dos de la Ciudad, mitigando precisamente las deficiencias de la ley 100.

En Bogotá, comparado el 2016 con el 2015 se ha duplicado el número de niños muertos por Enfermedades Agudas Respiratorias, ERA.

Por eso es importante que Colombia entera, con información cierta, pueda mirar los logros de nuestro modelo no mercantil de salud que se construyó como la garantía de un derecho para los bogotanos, pero que puede facilmente extenderse a Colombia

EL MODELO DE SALUD PUBLICO PREVENTIVO DE BOGOTA HUMANA FUE EFICAZ Y CONTUNDENTE En la Bogotá Humana decidimos construir un modelo de salud que le pudiera mostrar a Colombia, por sus resultados, que era mejor que el modelo explícitamente mercantil y privado de la ley 100.

No sin riesgos jurídicos decidimos, recogiendo la experiencia anterior de “Salud a su Hogar” del gobierno de Lucho Garzón, construir un modelo de salud pública preventiva para el estrato 1 y 2 de las ciudad. El modelo actuó bajo el principio popular de más vale prevenir que curar, y tiene aplicación en muchísimas partes del mundo con buenos resultados. Es menos costoso que el modelo de intermediación aseguradora privada, (EEUU, Chile y Colombia) y es más efectivo en disminuir la morbilidad y la mortalidad en la sociedad.

Bogotá Humana quería comprobar si esta tesis se podía comprobar en la práctica con los resultados de su implementación. Distribuimos el territorio del estrato 1 y 2 de la ciudad en micro territorios que abarcaron cada uno 800 familias y a cada micro territorio le pusimos un equipo de cinco profesionales de la salud, uno de ellos un médico(a).

La realidad social de la ciudad nos arrojó la cifra de mil micro territorios y 800.000 familias, las de más bajos recursos, beneficiadas. El primer problema fue conseguir mil médicos dispuestos a permanecer en los barrios populares de la ciudad y no en su consultorio cómodo del norte. Pensamos que con un salario de seis millones mensuales, muy por encima del que pagan las IPS privadas, lo conseguiríamos. Nos equivocamos. Las escuelas de medicina hoy forman un profesional médico obrero. A pesar del salario no fueron muchos los médico(a)s que acudieron y tuvimos que traer del resto de país.

Al principio los equipos médicos empezaron a tocar puerta por puerta sin mayor apoyo popular, no tenían tabletas, comunicación en línea, pero al cabo de unos meses el Distrito descubrió que por primera vez se construía un aparato estatal en completa comunicación con la sociedad, la más débil económicamente y que cubría hasta el más recóndito rincón de la ciudad profunda.

Llegó la sistematización y los problemas. El contralor Ardila amenazó con procesar a los funcionarios y contratistas, para él era una irregularidad que no preguntaran por el carné de aseguramiento, que la secretaría diera una atención a través de estos equipos, incluso a personas ya aseguradas, y consideraba que había un detrimento patrimonial. Nosotros sabíamos que las aseguradoras no gastaban el dinero de la prevención de salud en eso.

La prevención implica disminuir la probabilidad de la enfermedad, y es la enfermedad el centro del negocio de la ley 100 para la industria privada y multinacional farmacéutica, para las EPS y para las IPS privadas integradas verticalmente a aquellas.

Nuestra tesis consistía en comprobar que al disminuir la enfermedad previniéndola en las casas de las familias, bajarían las congestiones hospitalarias y mejoraría la salud de la red pública hospitalaria y sobre todo la salud de la sociedad. Cual fue el resultado de estos cuatro años y de la labor de estos 5.000 profesionales en los barrios populares de la ciudad y de una inversión social de cerca de 300.000 millones anuales?

Existen unos trazadores, o indicadores de carácter internacional que muestran los avances o retrocesos de una política de salud, se miden a través de tasas de mortalidad o de morbilidad, y nos pueden mostrar si con la introducción del programa “Territorios saludables” hicimos un despilfarro de recursos o al contrario le mostramos al país lo que sería un nuevo modelo de salud pública

Esta es la cantidad de niños menores de un año que mueren por año en Bogotá, de 2267 que murieron en el año 2.000 descendimos a 854 en el 2015.

 

 

 

Mortalidad infantil en Bogota 2012:2015.jpgComo pueden ustedes observar, en los años de la Bogotá Humana se logró un mínimo histórico y cambiamos la tendencia estática del 2009 al 2012.

Comparado con el resto del país, donde el modelo de salud pública preventiva no se implementa, encontramos también un avance, mientras Bogotá ocupaba el puesto 13 entre las capitales de Colombia en tasa de mortalidad infantil, para el 2015 éramos la tercera más baja entre las capitales de Colombia. Es decir: la baja de la tasa de mortalidad en Bogotá fue mucho más acelerada que en el resto del país.

Atlántico ha escogido un modelo de privatización de la salud casi completo, su tasa de mortalidad infantil era de 13, 1 niños muertos por cada 10.000 nacidos vivos en el 2010, en el 2014 esa tasa era de 13,3 y en el 2015 de 13. Prácticamente el modelo de salud del Atlántico no ha sido capaz de reducir su tasa de mortalidad infantil en esta década.

Bogotá tenía en el 2010 una tasa de 11,9 que subió a 12,1 en el 2011, para el 2015 tenía una tasa de 8,3 una de las más bajas del país. La diferencia entre los dos modelos es contundente.

Miremos otro indicador fundamental: la mortalidad perinatal. La muerte del feto en el vientre después de la 28 semana de embarazo o hasta una semana después de nacido: La disminución de este tipo de mortalidad es contundente. De 3.483 casos en el 2011, bajamos a 1339 casos en el 2015 (aún son datos preliminares).

 

 

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Cómo una caída de este nivel en la mortalidad perinatal, que tiene que ver con una mejor atención de la mujer gestante, y sobre todo de aquella de escasos recursos económicos no sería una demostración plena de la efectividad del modelo de salud preventiva desplegado en territorios saludables?

Vayamos a otro trazador de salud fundamental: el embarazo adolescente que mide la eficacia del modelo preventivo en salud con el incremento de la calidad de la educación y su pertinencia. Mientras Bogotá entre el 2010 y el 2015 bajó de 20.000 casos de embarazo adolescente, menores de 19 años, en el 2010 a 15.000 en el 2015, con una de las caídas más grandes del país, Barranquilla crecía, al contrario, en casi un 20%.

 

 

 

embarazo adolescente.jpgEl embarazo adolescente es uno de los factores de perpetuación de la pobreza y de incremento de la inseguridad en el largo plazo.

Otro indicador fundamental es el de la mortalidad materna, uno de los objetivos del milenio. Mientras Colombia no cumplía su meta, Bogotá si lo hacía: La reducción de casos de mortalidad materna es sustancial.

 

 

 

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Así mismo podemos pasar a ver las tasas de morbilidad más conocidas en el campo internacional para evaluar el programa de la salud preventiva y pública de la Bogotá Humana

Miren los casos de mortalidad por neumonía en Bogotá

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Y que decir de las tasas de desnutrición que combinan no solo la política de salud preventiva, sino la política pública de educación, y de atención a la primera infancia que en el campo del ámbito familiar se articuló desde la secretaria de integración social al programa de salud preventiva:CWTyap2WUAAbnPK.png

La disminución de la prevalencia de la desnutrición global arrojó un dato contundente en los logros del programa “Territorios Saludables” o modelo de salud pública preventiva: Los casos de muerte por desnutrición llegaron a cero en dos años consecutivos y un solo caso en el 2015

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Este mejoramiento del estado de salud de los bogotanos se debió fundamentalmente a la combinación del sistema de salud de la ley 100, en crisis, y el surgimiento y empoderamiento del sistema de salud pública y preventiva sin intermediación aseguradora.

Ahora bien, alguien dirá que el costo de este sistema es muy caro respecto a sus beneficios, que 300.000 millones de pesos anuales sería mejor destinarlos a los hospitales públicos, ya no para prevenir la enfermedad sino para atender los enfermos. O como defiende de manera aún más irracional el actual gobierno distrital, deberían destinarse para capitalizar la estructuralmente quebrada EPS Capital Salud, de capital mixto.

Lo cierto es que esta inversión social en un modelo público de salud preventiva, llevo a mejorar la situación financiera de los hospitales. El drama presupuestal de los hospitales públicos deriva de la falta de pago de las EPS tanto públicas como privadas, sin embargo, las EPS producen un drama humano peor: generan barreras a la prestación del servicio de sus propios clientes para disminuir costos y minimizar pérdidas o maximizar las ganancias.

Los usuarios acuden, entonces, al servicio de urgencias para resolver la atención en salud. El colapso de urgencias es un efecto dramático de la crisis de la ley 100.

Pues bien en la red pública hospitalaria de Bogotá disminuyeron las urgencias generales, que son las que se originan fundamentalmente por la crisis. El modelo preventivo de salud operó como un desestimulante del uso de las urgencias. El médico iba a la casa, para que ir a una EPS con puertas cerradas o a una urgencia?

Este respiro fue utilizado por directriz del alcalde por todos los hospitales públicos para financiar su especialización y poder desenvolverse mejor en el mercado creado por la ley 100. Pasamos de una facturación de un billón de pesos en el 2012 a una de 1.4 billones en el 2015. ¡Un incremento del 40%!, cuando la red pública nacional entraba en crisis y al cierre de muchos de sus hospitales.

 

 

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Mire usted cómo evolucionó la facturación de la red pública hospitalaria de Bogotá, barras en azul, y como no reaccionó suficientemente el recaudo, es decir el pago de las EPS, barras en rosado: El pago de dicha facturación disminuye como porcentaje en el 2015 por la crisis de Caprecom, y otras EPS.

Este incremento de los servicios especializados de los hospitales públicos de Bogotá se refleja en una serie de logros médicos y científicos poco promulgados por nuestra prensa privada. El hospital de Kennedy por ejemplo, logro hacer microcirugía reconstructiva, reimplantó una mano completamente separada del cuerpo, inició la colocación de implantes cerebrales para el control de la epilepsia, se especializó en oncología, pagó cumplidamente a sus trabajadores durante todo el periodo, duplicó su presupuesto de 90.000 millones en el 2012 a 180.000 millones en el 2015, administró el nuevo hospital el Tintal, y compró el nuevo equipamiento tecnológico del hospital San Juan de Dios, que empezaba a administrar.

El Hospital de Kennedy iba camino a ser el hospital más grande de Colombia y el más avanzado científicamente. No deja de ser paradójico, que la actual administración lo haya literalmente paralizado, no pagando a sus trabajadores, teniendo el dinero suficiente en caja.

Hay un indicador algo complicado para medir el crecimiento de los servicios prestados por los hospitales, la UVR. Miren su desarrollo en mi gobierno.

 

 

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Los hospitales públicos articulados al modelo preventivo de salud, lograron aumentar sus servicios especializados de atención a los pacientes: Miren ustedes la situación financiera del conjunto de la red en mi gobierno

 

 

deficit hospitalario.jpgEl déficit que llego a ser de más de 277.000 millones en el 2012 se convirtió en un superávit de más de 4.000 millones en el 2014 y volvimos a tener un déficit de 18.000 millones en 2015 por la crisis de Caprecom, Cafesalud y la liquidación de Saludcoop.

Cuando observamos la crisis de las EPS públicas nacionales y la falta de atención del gobierno nacional al pago de la deuda de sus entidades con los hospitales, dimos la orden de iniciar cobros coactivos con la secretaria general del Distrito. Extrañamente la actual administración presionó para suspenderlos.

Significan estos resultados, que si se desmonta el programa territorio saludables, oprobiosamente calificado por la prensa y los altos funcionarios de la actual administración como una “nómina paralela”, aumentarán drásticamente las urgencias en la red hospitalaria en general y si vuelve a ser la EPS el actor dominante en el sistema de salud en Bogotá, volverá a crecer el déficit presupuestal de los hospitales y a acelerar su privatización por la vía de entregar sus administraciones a entidades privadas como intentaron hacer en Barranquilla.

La propuesta hecha al ministro de salud de liquidar salud capital y llevar el régimen subsidiado directamente a la secretaría de salud, sin EPS, y continuar el camino de la especialización hospitalaria y la generalización del modelo de salud preventiva no solo a toda la ciudad sino al país, sigue siendo pertinente.

La principal víctima del desmonte del sistema de salud pública preventiva de la ciudad de Bogotá volverá a ser la población de baja capacidad económica y lo peor, se medirá en vidas humanas. Que estos datos sirvan no solo para defender el modelo recién iniciado en Bogotá, sino para extenderlo a toda Colombia. Seguro que así nos hubiéramos evitado tantas muertes de niños indígenas en la Guajira.

Gustavo Petro

Para desmantelar las principales politicas sociales de Bogotá Humana las llaman Nominas paralelas

Esta es la carta de solicitud de replica al noticiero que queremos apoyes: Solicitud de derecho de replica al noticiero CMI Señor Yamid Amat

En mi calidad de ciudadano y ante afirmaciones calumniosas e inexactas de su noticiero (Ver nota CM&).he decidido escribirles para su debida rectificación. La nota periodística trata de mostrar un despilfarro de recursos por el aumento del número de contratistas de prestación de servicios al que ustedes denominan nómina paralela, y excesiva, según su periodista. Se preguntó su noticiero o su periodista en algún momento, o interrogó a su fuente sobre qué es un contrato de prestación de servicios o qué es una nómina paralela? No lo hizo y de ahí el manto de desinformación que tiende su nota Un contrato de prestación de servicios, según nuestra la ley 80 de 1993 art 32, numeral 3, solo se puede hacer con personas naturales cuando las actividades que pretenda la entidad no se puedan desarrollar con el personal de planta. No se puede contratar personas bajo la modalidad de CPS si existe personal de planta para cumplir los objetivos que se propone el programa de la entidad en cuestión. De ahí se deriva el concepto de nómina paralela. Si el objeto de la contratación de prestación de servicios para labores propias de la administración no se hace de acuerdo a la excepción que establece la ley que es la inexistencia de personal de planta para realizar dicha actividad, se habla de una nómina paralela, y es una falta gravísima disciplinaria del funcionario que contrata. Pues bien ni el periodista ni su noticiero indagaron si el personal contratado en mi gobierno, en el IDU, en la Secretaria de Integración social, en educación o en la secretaria de salud era contratado duplicando funciones y actividades de la planta de personal allí existente, o si realizaban funciones diferentes a las actividades de la planta. Si hubieran preguntado, sabrían que no reemplazaron la planta de personal existente, que no existía planta de personal para las actividades que se le encomendaron y que por tanto aquí no estamos hablando de alguna irregularidad, de un despilfarro de recursos o de un acto de corrupción politiquera. Los cinco mil contratistas, personas naturales, de los que habla el actual secretario de salud, hacen parte del programa “Territorios Saludables”, médico(a)s , enfermera(o)s, promotores de salud, que construyeron el programa de salud preventiva más grande de una ciudad en América Latina. Se trató en mi administración de construir 1.000 micro territorios de salud en el estrato uno y dos de la ciudad, cada uno compuesto de 800 familias atendidas por 5 profesionales de la salud. Cada equipo recorrió permanentemente y periódicamente el micro territorio y atendió a sus familias, así logró prevenir enfermedades, vacunar niños, detectar desnutrición, abandono de la vejez, cuidar mujeres gestantes, etc. El programa logró atender de manera periódica y permanente 800.000 familias de escasos recursos. Fue por ello que disminuyeron las tasas de mortalidad de niños, mujeres gestantes, embarazo adolescente, mortalidad perinatal y disminuyó; ojo, señor Yamid, el número de consultas por urgencia general en la red pública hospitalaria de Bogotá Existía una planta de personal formal antes de la creación de este programa para atender estas actividades? No existía. Luego esto no es una nomina paralela como calumniosamente la llama el secretario de gobierno o su periodista. El programa de salud pública preventiva es diferente al programa de aseguramiento mercantil que defiende el actual secretario de salud, y para disgusto de él es mucho más efectivo, al desmontarlo de inmediato colapsó el sistema de urgencias de la ciudad sin que el funcionario de marras logré aún entender que sucedió. Hablan ustedes que en la secretaria de Integración social aparecieron 12.400 nuevas personas contratadas por prestación de servicios y olvidan que Bogotá Humana decidió duplicar el tamaño de esa secretaria porque es la encargada de la atención de la primera infancia, la vejez, los grupos vulnerables discriminados, los jóvenes, y la nutrición. Veámoslo con detenimiento. Si aumentamos la atención de la primera infancia, de 110.000, (2011) a 253.000 niño(a)s, cuantas maestras profesionales en esta actividad se requieren? Si fuésemos al estándar de calidad mundial, 13 por maestra, se requieren más de 10.000 profesionales. Preguntó el periodista si la tal nómina paralela de la que habla Uribe Turbay es el nombre del programa “atención a la infancia en el ámbito Familiar”?, preguntó si se trataba de las maestras de las mil aulas de preescolar y jardín infantil que se abrieron? Preguntó si existía ya una planta de personal para la atención de estos 140.000 nuevos niño(a)s que logramos agregar a la cobertura del Distrito en atención a la primera infancia? Hicieron esa misma pregunta para el crecimiento de los centros día y noche para la vejez? En educación, cómo creen ustedes que se pudo pasar de 26.000 a 250.000 estudiantes en jornada única, (aumento de horas de estudio de cada estudiante) sin contratar nuevos maestros?, aumentando la carga laboral del personal docente por el mismo salario? O aumentando el numero de maestros y maestras con contratos de prestación de servicios porque la nómina formal existente no hubiera podido cumplir este objetivo? Peor aún es el epíteto de “excesivo” con el que el periodista llama a la magnitud de este gasto social que contrata miles de médicos, enfermeras, maestros y maestras. Acaso ya se cumplió con la totalidad de ampliación de la jornada única para los 870.000 estudiantes de colegios públicos?, acaso ya llegamos al 100% de cobertura en atención integral a la primera infancia en Bogotá, acaso ya llegamos a cubrir con el modelo de salud preventiva toda la población de Bogotá, como para que gastos adicionales en estos objetivos se pudieran llamar “excesivos”? O más bien el invisibilizar los principales programas sociales, y los más exitosos, de la Bogotá Humana, bajo el mentiroso titulo de “excesiva nómina paralela”, lo que esta es ocultando por parte de ustedes que la actual administración los esta desmantelando echando a la calle a miles de profesionales que se dedicaban a atender familias, niños, viejos y madres gestantes de escasos recursos? Que el gasto se incrementó en un billón de pesos anuales? Si señor, eso nos debería llenar de orgullo: El gasto social no es un despilfarro y no es excesivo, gracias a él la ciudad sacó 500.000 personas de la pobreza multidimensional, cosa que ustedes no han informado, y se convirtió en el gobierno local más exitoso en lograr superar la segregación social. Si este no es el objetivo esencial del Estado, entonces cual es? Engordar empresas contratistas poderosas en su afán de hacer negocios con lo público? Ahora bien, podrán ustedes argumentar que estos miles de profesionales con contratos de prestación de servicios, deberían pasar a la planta de personal de carrera, y mi respuesta es sí; para lo cual no solo se necesitan los procedimientos de ley, el concurso de entidades nacionales, sino además la voluntad de la actual administración de continuar con los programas que tan exitosos resultados han arrojado. Pero el actual gobierno esta anulando los programas y deja a miles de profesionales en la calle. Esto si ustedes no lo informan. Estamos ante una masacre laboral nunca antes vista en la ciudad de Bogotá Y como si esto fuera poco, ustedes calumnian al decir que contratamos 2.000 personas para repartir el periódico Humanidad. Humanidad era un quincenario, hoy censurado, que costaba 300 millones de pesos la edición, mucho menos que una cuña en su noticiero, y para su repartición, que se hacía en un día cada quince días, no contratamos a nadie. Los “jóvenes en paz” lo hacían para entregar información oficial del Distrito a la ciudadanía. Acaso esto esta prohibido y la información solo puede llegar a través, de su muy respetable forma de pensar?

Gustavo Petro

Mi Hoja académica es la de un hombre que ha estudiado para cambiar a Colombia

Nunca había sentido el intento de desprestigiarme de una manera tan fuerte como en el artículo que el periodista Melquisedec Torres hace en artículo publicado por el Espectador.

Desde hace años he presenciado y sentido, no voy a decir que sin una afectación de tipo personal y familiar, la actividad sistemática de la mayor parte de la prensa tradicional privada para destruir la imagen que los colombianos tienen de mi.

Esta vez entraron a cuestionar algo que ha sido en mi vida objeto de mi mayor respeto: el estudio.

Nunca jamás pensé en el estudio como un medio para ganarme la vida; siempre fue para mi la búsqueda del sustento científico y del debate del pensamiento humano más avanzado para apoyar mi accionar político.

Aunque fui profesor de posgrado de las Universidades Central, Incca y Externado, y he sido conferencista en Universidades extranjeras, como Harvard, Upsala, y Nueva York, por estas conferencias no he recibido ningún tipo de pago

Para mi el estudio ha sido fundamental, lo respeto y ha sido un valor de uso. Es, tanto el que he cursado en universidades como el autodidacta, un presupuesto de mi acción política. Estudio para transformar el mundo no para ganar emolumentos.

Por eso no he tenido que inflar mis estudios, ni he presentado títulos falsos como insinúa calumniosamente el titular del Espectador, ni he presentado hojas de vida donde no diga la verdad.

Me siento orgulloso de lo que he estudiado, y ese estudio tanto el académico como el que hago a través de la lectura de mis libros hace parte de una muy personal perspectiva de ¨cuidado de si¨, como el que conceptuara Foucault.

No he buscado el apoyo de mis conciudadano(a)s por mis títulos y estudios académicos, no he buscado que me llamen experto o doctor, he buscado que me digan dirigente, revolucionario, transformador de la sociedad, hombre de revoluciones.

No he salido a vender mercancías o consultorías sobre la base de mi preparación académica, quienes quieren escucharme lo hacen por lo que significo. Mis cargos como servidor público, lo son por elección del pueblo.

Pero entremos en materia, dado que el señor Melquisedec Torres me da la oportunidad de hablar de mis estudios de manera pública.

El artículo publicado en El Espectador me ataca con versiones de mi hoja de vida de terceros, no con las que yo personalmente he presentado y hecho pública. Así es fácil montar el desprestigio premeditado.

Su intención es defender a Peñalosa, diciendo: “Quien se le opone hace lo mismo”, todos son lo mismo. De alguna manera logra escondiendo lo que dice mi propia hoja de vida y buscando las interpretaciones de terceros decir que miento sobre mis estudios.

Mi hoja de vida se hizo desde el Congreso de la República, se publicó y se le ha entregado a todo aquel o aquella que la ha solicitado. Se  presentó a las empresas que como alcalde presidí en sus juntas directivas y dado que son empresas inscritas en bolsa de valores, se registraron ante la autoridad competente como información relevante.

Melquisedec Torres y por su intermedio El Espectador no pudo decir que un solo punto de esa hoja de vida es falso, y por tanto, el diario incurre en la calumnia al tratar de sugerir lo contrario a sus lectores y a quienes profusamente lo han difundido.

La única manera de atacar mi hoja de vida es hacerlo a través de lo que terceros han escrito de ella.

E incluso trata el artículo de El Espectador de insinuar que no hice estudios de especialización de administración pública en la ESAP, o que no hice estudios de maestría en Economía en la Universidad Javeriana, o peor aún que no inicie estudios de tercer ciclo, o doctorado, en nuevas tendencias en dirección de empresas. Se atreve a decir que mi especialización, titulo de segundo ciclo, en la Universidad de Lovaina la nueva, es un diplomado, porque el titulo dice diploma, como la mayoría de los títulos y se abroga la competencia del homologador nacional.

Pues bien hice mi carrera como economista en la Universidad Externado de Colombia en 1982, mi tesis de grado la dirigió Jesús Antonio Bejarano, a quien después asesinaron, y mi diploma me lo entregó Fernando Hinestrosa. Ustedes pueden verificarlo aquí:

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Como pueden observar mi calificación promedio fue de 4,16/5 en toda la carrera. No es fácil lograr un promedio de 4,9/ 5,0 en los tres semestres de Matemáticas que hice con mi profesor Donado pero lo logré, y mi tesis, hecha con Jorge Iván Bula y con Leticia Arteaga obtuvo una calificación de 5/5

Apenas terminé mi carrera continué mi lucha en el M19. Tome la decisión de graduarme a pesar que tenía que asistir a la octava conferencia clandestina del M19 en el Putumayo y perdí mi oportunidad de conocer en vida a Jaime Bateman Cayón. En realidad no me arrepiento. Aún recuerdo la cara de mis carceleros y torturadores cuando sabían que trataban con un subversivo al que los demás presos le decían doctor, no porque quisiera sino porque es la costumbre de un pueblo que así llama al que sale de una universidad o, muchas veces, al que solo tiene o es una corbata.

Esos años de cárcel y clandestinidad me impidieron hacer de joven mis posgrados, o menos aún, llegar a la frontera del saber en un campo determinado: el doctorado. Mi vocación fue cambiar el mundo.

Sin embargo, en la cárcel cursé también unos semestres de Contabilidad con alta calificación en una universidad a distancia llamada Inuniversitas que estableció un programa en La Picota, pero como la libertad me llegó en el intermedio, no los concluí, y nunca lo mencioné, y por si fuera poco, a la universidad no le fue bien, quebró, sus archivos pasaron a la fiscalía y la cerraron en 1994. Esto no lo menciona la investigación de Melquisedec y El Espectador, y dado que querían escudriñar mi pasado académico, estaban obligados a hacerlo.  La libertad de la cárcel fue seguida de inmediato por la clandestinidad, era entonces ya imposible para mi pensar en estudios académicos.

Una vez se produjo la dejación de armas del M19 en 1989, recuperé mis plenos derechos ciudadanos y volví de inmediato a estudiar.

No lo menciona la investigación de Melquisedec, no le importa, no se dio cuenta, o no le interesó, pero quise entrar a la Universidad de los Andes a estudiar un posgrado en administración. En el examen no me fue muy bien, me enfrentaba por primera vez desde 1982 a una prueba académica, sin embargo el puntaje me permitió ir a la entrevista, y en la entrevista, y de frente, el director del programa, su nombre no lo voy a mencionar, no me permitió entrar por haber sido del M19. Así que me fui para la ESAP.

Melquisedec Torres y por tanto El Espectador ponen en duda mis estudios de especialización en administración pública en la ESAP. Simplemente si ellos hubieran llamado a la Escuela podrían resolver sus dudas, pero su interés no era investigativo, querían con mucha rapidez limpiar la cara de Peñalosa con el desprestigio de Petro

Juzguen ustedes:

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Melquisedec Torres y el Espectador no solamente ponen en duda estos estudios, sino que los demeritan al decir que solo fueron dos semestres. Parece que Melquisedec desconoce la duración de los estudios de posgrado en Colombia. Los estudios que hice fueron completos y estas fueron mis calificaciones:

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Como observará el lector, el promedio de calificación fue 4.0/ 5.0 pero estas notas altas no le importan a Melquisedec Torres, lo que le importa es desprestigiar. Bueno, a mi si me importa. No demerito a la ESAP para nada, para la época era una excelente escuela de estudios superiores, y lo que estudie en su facultad de Estudios Avanzados me sirvió para lo que obtuve al final de la especialización: mi primera curul en la Cámara de Representantes por elección popular. Me convertí en congresista de Colombia y aproveché los estudios en la actividad legislativa.

Tampoco Melquisedec investigó que la ESAP abrió la opción de acceder al diploma sin la presentación de la tesis. Yo no lo solicité. Quería simplemente estudiar la especialización para enriquecer mi trabajo legislativo como congresista de la ADM19. .Y en realidad al cabo de quince años de labor legislativa y de cuatros años de alcaldía, no solo soy especialista en administración pública, sino, un experto, así a nuestra derecha periodística, casi toda, no le guste decirlo.

En 1994 no fui elegido al senado de la República y tuve que salir del país. Un año antes había comenzado mis estudios de maestría en Economía en la Universidad javeriana. Melquisedec Torres y El Espectador ponen en duda estos estudios. Se extrañan que no haya presentado certificados de ellos. También aquí con una simple llamada los hubieran comprobado, pero tenían otro afán. Veamos lo que no investigó Melquisedec:

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Todos los créditos completos, todo el estudio de mi maestría terminado y el promedio 4.2/5.0. pero le interesó investigarlo a El Espectador?: No, su afán era el desprestigio.

La maestría para mi fue un filtro para examinar la calidad de mis estudios en pregrado y avanzarlos. He leído más economía por fuera de los estudios académicos que adentro, pero el promedio alcanzado llenaría de orgullo hasta al mismo Melquisedec si el hubiera hecho esos estudios. Por qué el diario El Espectador no comunicó estos certificados y estos promedios de notas al público si querían presentar una investigación seria sobre mis estudios académicos?

El lector se preguntará con razón, por qué no me gradué. En primer lugar porque tuve que salir del país. Me fui a Bélgica precisamente para la fecha del certificado: agosto del 1994. A mi regreso en febrero de 1996, volví a la universidad Javeriana a terminar el trámite de grado, allí me exigieron hacer de nuevo el curso de macroeconomía avanzada a lo que accedí y lo hice con alta calificación. Pero el director del programa me exigió hacer una tesis de grado con un modelo econométrico.

Mi calificación en econometría como el lector puede ver fue alta: 4.4/ 5 pero no creo que la Economía se deba reducir en sus investigaciones a la econometría. La econometría muy de moda en la economía norteamericana, es una reducción de la economía. Yo quería hacer mi investigación sobre las implicaciones del medio ambiente en la teoría del desarrollo, tema que ha sido crucial para mi en los años sucesivos. Como no fue posible llegar a un acuerdo no hice la tesis de grado.

Aún hoy, no se si continúe siendo una directriz en el programa de la Javeriana, considero que es un error llevar a los economistas a que la investigación en su ciencia tiene que gravitar alrededor de la matematización de la econometría y ser determinada por ella, pero el cambio climático hace más pertinente la investigación que propuse y no se me aceptó en la Javeriana.

Mis estudios de desarrollo y medio ambiente realmente los pude hacer fuera del país. En 1994 partí a Bélgica y me lleve todos los certificados de estudios que aquí presento y fui admitido en los estudios de segundo ciclo de la Universidad de Lovaina La Nueva.

En su afán de desprestigio, Melquisedec Torres y El Espectador homologan el titulo que obtuve a un diplomado en Colombia que no tiene como requisito el grado en primer ciclo de Estudios, que en Colombia se llama profesión, y en Europa Licenciatura.

La homologación de los títulos extranjeros la hace una autoridad pública especifica. Al calificar como diplomado a la colombiana, el titulo solo porque este tiene un diploma, el periodista abusa de una calificación aún no dada por la autoridad competente. He aquí mis estudios en Lovaina

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Terminé mis estudios de especialización en desarrollo en la Universidad de Lovaina en su Instituto especializado de estudios del desarrollo, programa de segundo ciclo, léase posgrados, de la Universidad. Mi promedio fue 15,2/20. Y recibí mi grado.

Me adentré en el estudio del impacto ambiental en el desarrollo porque era estratégico en mi lucha política posterior. Estudie dichos impactos especialmente en el mundo árabe y en América Latina, construí después de mis estudios de economía política en el Externado una nueva visión de la economía crítica que no había obtenido en Colombia; pude entender varias de las vanguardias del pensamiento contemporáneo en el cambio social que se veían como inexistentes después de la crisis del marxismo en Colombia.

Mis estudios en Bélgica tuvieron una enorme influencia sobre mi.

De regreso a Colombia en 1996, busqué continuar mis estudios. Fracasé en mi intento de convencer a la Universidad javeriana de admitir mi investigación sobre Desarrollo y Medio ambiente y encontré un programa de doctorado en la Universidad de Salamanca intermediado por la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

Aquí con más saña Melquisedec y El Espectador se expresan. Buscan por todas partes si aparece que yo obtuve el titulo PHD. Tratan de ubicarlo en mis palabras. Encuentran la entrevista de Yamid Amat donde hablo de este tema, después que Peñalosa, mi contrincante en el 2011, hubiera afirmado que no sabía administrar ni un parqueadero; en esa entrevista trato de defenderme con mis estudios y mi experiencia legislativa, Yamid no quiere que hable del tema y me interrumpe varias veces tratando de llevarme a otros temas y no permite explicarme, esa es su gran prueba de mi mentira.

Lo cierto es que jamás he dicho que termine esos estudios, hice los ciclos teóricos en 1996 con profesores españoles en la Universidad Jorge Tadeo, inicie el tercer ciclo de estudios, ese que nunca inició Peñalosa aunque así lo dijera, y esto es lo que remuerde la conciencia de la prensa. Terminé todos los cursos y llegó el momento de partir a España para la Investigación, pero en 1998 fui elegido de nuevo Congresista de Colombia, y no deje de serlo hasta el 2010. Era imposible para mi y por responsabilidad con mis electores dejar lo que fue mi actividad legislativa para dedicarme a obtener mi doctorado.

Cambie la tesis del doctorado por mis investigaciones sobre el paramilitarismo y el poder político en Colombia y durante diez años me cayeron truenos, centellas, chuzadas, exilios y el odio sistemático de la prensa. Las investigaciones sobre paramilitarismo y el poder político no fueron hechos por la prensa , sino por un parlamentario del Polo Democrático, así de simple.

Juzguen ustedes si mentí respecto a mis estudios de doctorado

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La profundización de muchos temas como los nuevos métodos cuantitativos modernos para análisis de mercado, las teorías de macroeconomía avanzada, de nuevo el estudio de la Estadística ya en sistemas que no había tenido, las teorías de la negociación, de la matemática de juegos, etc., que obtuve en este doctorado que inicie, los puse en práctica en la alcaldía de Bogotá y fundamentalmente en la dirección de las empresas públicas de la EEB,TGI, ETB, Aguas de Bogotá y Acueducto.

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La EEB duplicó su valor en mi administración, la ETB se valoró en un 50% más que como la recibimos, el acueducto obtuvo cuatro años en mi administración la calificación de AAA, Construimos la mayor empresa de aseo de Colombia.

La prensa privada no solo tiene el afán de cubrir a Peñalosa con el desprestigio de esta vida académica que aquí relato y que muestro. Nada de lo que aquí muestro no esta en mi hoja de vida oficial firmada por mi, ni nada de lo que aquí no certifico. Pero la prensa tiene otro afán.

Durante cuatro años se dedicaron a vender la tesis que la Bogotá Humana era dirigida por personas sin preparación e improvisadores. Mi pasado académico no les sirve para sustentar su tesis, por eso buscan silenciarla y desacreditarla. La palabra improvisación con la que calificaban las políticas públicas de la Bogotá Humana se borra ante el hecho que fueron construidas con el sustento científico y las teorías de vanguardia en el pensamiento contemporáneo de la humanidad.

En el fondo quisieran decir que todo progresista es bruto ausente de ideas y que los mejores preparados son los hijos y defensores de los propietarios de los medios: los tres hombres más ricos de Colombia, pero como sucedió con Gaitán, esta vez, también se equivocan.

Gustavo Petro